Another (Live Action) [Reseña apocalíptica]


Me da risa cuando escucho a un otaku diciendo que la adaptación de animes al cine de imagen real debería ser una actividad exclusiva de japoneses "porque ellos sí saben de anime" y luego se pone a insultar a Estados Unidos recordando Dragon Ball Evolution. Me da risa porque, si hacemos cuentas, en realidad muy pocos animes o mangas se han adaptado en occidente, es en Japón donde el Live Action es parte común de la cartelera, y por eso mismo, es ahí donde más adaptaciones nefastas se han realizado. Dejando de lado a grandes producciones como Gantz (2010) y Rurouni Kenshin (2012), el live action japonés suele filmarse con un presupuesto paupérrimo, actores que dan pena y un guión imposible de tomarse en serio. Y la versión real de Another no es la excepción.


La historia es básicamente la misma que la del anime: en la clase 3-3 de la escuela Yomiyama, cada año se cuela un fantasma entre los vivos, causando una serie de muertes que aparentan ser accidentales. Los profesores, estudiantes, y familiares, conscientes de esto, cada año eligen a un estudiante que deberá ser ignorado, como un fantasma, para así apaciguar la maldición. ¿Por qué no simplemente demolían la escuela y se iban a otro lado? Porque es Japón, y en Japón la educación es primero.

Y así es como los estudiantes de Yomiyama sobrellevaban el día a día. Hasta que de pronto aparece Koichi y tiene la desafortunada idea de acercarse a Misaki, una misteriosa jovencita, muy recordada en el anime por verse así:


Pero que en carne y hueso se ve así:


Y esa es la razón por la que muchos otakus americanos viajan a Japón y regresan decepcionados.

Pues resulta que Misaki era la estudiante ignorada del año (¿Ignorar a una chica que anda por ahí con un ojo parchado y una muñeca de porcelana exageradamente tétrica?), por lo que al hacer contacto con ella se inician las muertes al estilo Destino Final, sólo que con mucho menos presupuesto, ingenio y sentido común. Mira tú mismo la primera escena de... ¿Terror? Y te reto a enumerar todas las cosas ridículamente absurdas que se juntan en menos de un minuto de video, sin reírte.



¿CÓMO TE CLAVAS UN PARAGUAS QUE NI SIQUIERA TIENE PUNTA? ¿Y luego te pones a hablar con la garganta atravesada? Para que comprendas la magnitud de esta escena y lo grandioso de esta adaptación, he aquí la versión original:



Entonces Misaki descubre su ojo de cristal para ver más allá de lo evidente y dice "Sakuragi-San está muerta". OH ¿EN SERIO? NO ME DIGAS [Inserte cara de Nicolas Cage aquí]. 

Alguien no terminó sus clases de After Effects... 
Como Koichi y Misaki ya se hablan y la maldición ha vuelto a comenzar, los demás miembros de la clase deciden... ¿Unirse y resolver el problema? No, los ignoramos a los dos al mismo tiempo, a ver si eso funciona.

Y mientras tanto, las muertes de bajo presupuesto continúan:



Las siguientes escenas sangrientas, que se supone deberían ser lo mejor de la película, son igual de ridículas, e incluso más, pues la evidente falta de dinero y cierto temor por la censura hizo que se reescribieran muchos momentos épicos de la obra original, haciéndolos increíblemente cómicos, como este...



que resulta ser la versión live action de esta escena...



Se parecen bastante ¿No?

Y la historia avanza sin que nadie haga nada por detener la ola de muertes, los muchachos caen como moscas y aun así siguen yendo a clases y haciendo sus tareas, ese es el poderoso sistema educativo japonés. Por suerte para nuestros protagonistas, del cielo les cae la solución a sus problemas, que resulta ser tan tonta como obvia: hay que matar al muerto.

Hey, Misaki tiene un ojo que puede ver la muerte ¿No sería genial que lo utilizara? 

No, primero se van de viaje escolar a un hotel en medio de la nada, y ahí recién se les da por confesar lo que han averiguado, pero ya es muy tarde, el rumor de que el fantasma debe... morir... se ha propagado entre los estudiantes, ocasionando que se miren con desconfianza. Y si, comienzan a matarse entre ellos para...¿Evitar más muertes? ¿Eh?

Es aquí cuando llega el clímax de la desfachatez, el opus magnus, la que yo considero una de las mejores muertes de la historia del cine basura:


Sublime.

¿A cuanta velocidad tiene que correr una niña para cortarse la cabeza con un cable de por lo menos un centímetro de grosor y aun así quedarle impulso para seguirse moviendo?

¿Cómo es que el cable se tensó de forma tan horizontal y a la altura del cuello, si el bote estaba al ras del suelo?

Tomaría años analizar esta sola escena.

¿Es necesario que siga describiendo qué tan mala es esta película?

No hay nada más que decir al respecto.

NADA.


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