La Oveja Negra (2014) [Reseña]

Seguimos explorando el nuevo cine regional y hoy toca volver a los verdes prados de Huancayo para ver La Oveja Negra, última obra del director Leo Tucto, una película que sorprende desde el mismo momento en que le das play al reproductor.



Al demonio con el león de la MGM, Leo Tucto tiene al león de Narnia.

Pasan los créditos (en los que el nombre del director se repite otras cuatro veces, pues resulta que también es el actor protagonista, productor, asistente...) y nos encontramos con Jorge, nuestro héroe, quien llega a casa molesto y cansado, y se echa en el sofá de la sala sin saludar a la familia. Su padre molesto le increpa su falta de modales, dando comienzo a una fuerte discusión que termina con la partida del hijo mayor:



¿Cinco autos? ¿Comercio? Pero si ellos trabajan fileteando carne...

Son tan ricos que trabajan por deporte...
Ya con el dinero y la independencia que deseaba, Jorge da inicio a su vida de adulto responsable, yéndose a chupar...



Después, como no podía ser de otra manera, va en busca de p-u-t-a-s.



No conforme con eso, va en busca de una amiga suya, le suelta un floro, le invita una leche de tigre, y listo, pal telo. Entonces da lugar la primera escena de desnudo. Pero no, no se desnuda ella, SE DESNUDA ÉL.

Me debe un par de ojos, señor Tucto -.-
Y todavía no conforme con eso, va en busca de su novia, quien lo espera en otro hotel, dándose un baño. Y esta vez sí hay desnudo femenino, pero... pero... esa ducha le quita cualquier rastro de sensualidad a la escena...

:S
Llega Jorge todo contento, ella está recostada y envuelta en una toalla. Le dice que le tiene una sorpresa. Pero algo sale mal, muy mal.



Pasa el tiempo y nuestro héroe está como si nada, chupando en una esquina con los amigos (sí, encontrar mujeres muertas en habitaciones de hoteles es tan común que la policía ya ni investiga), cuando de pronto su amiga, la de la leche (de tigre), lo llama por teléfono y le informa que... Sí, también está embarazada.

Los dos quedan en verse en la horrenda esquina de un mercado para discutir la situación. Y es ahí donde ella, ante la negativa de Jorge por hacerse responsable de su paternidad, suelta la mejor frase de toda la película:



"¿Qué has dicho, cobarde de mier#$? ¿Acaso no te alegra la noticia?" Esa frase debería estar escrita en la entrada del Ministerio de la Mujer.

Sin embargo, no son palabras suficientes para nuestro protagonista, quien toma a la mujer y se la lleva a empujones a un centro de "atraso menstrual". Medio segundo después...


¿ES QUE ESTE HOMBRE NO PUEDE ECHARSE UN POLVO SIN MATAR A NADIE?

Pasan dos semanas y a Jorge ya se le acabó la plata (y sus cinco autos y la empresa de sus padres, supongo), entonces recurre a "el colorado", un microcomerciante de drogas al que le gusta caminar mucho. En serio, lo vemos caminado junto a su séquito (una flaca que luce bastante incómoda, un chibolo con audífonos y un señor al que parecen haber sacado de una cantina) unas quince cuadras, habla con Jorge en el punto acordado, y luego se retira, caminando.


Y ya está, nuestro héroe ha conseguido empleo vendiendo talco envuelto en papel periódico en frente de la iglesia. El negocio parece ir bien, pero a Jorge nada le quita la mala suerte. Por andar caminando por ahí con el dinero, le roban. Y como podrás sospechar, el colorado no le cree nada de su historia y manda a que lo lleven a su guarida.

Tortura con plumón
Sigue una larga escena en la un grupo de maleantes desvisten a Jorge (sí, al director y protagonista le encanta mostrar sus huesitos), lo golpean de todas las formas posibles y juegan a ahogarlo en un barril. Ya cansados y sin haberle sacado mayor información a su victima, los torturadores lo dejan solo y sin supervisión, momento en el que aparece un niño vendedor de caramelos que decide ayudar a Jorge, porque sí.



Momentos después...



Y encima se va sin siquiera echarle un periódico. Amigo, a la firme, ERES UNA PESTE ANDANTE.

Pero aunque no lo creas, aquí recién empieza la locura. Por primera vez en la película, la cámara deja de seguir a nuestro protagonista y vamos a un billar en donde se encuentra un señor de bigotes y largos cabellos, que resulta ser el jefe de la mafia de drogas. Y al enterarse lo que pasó con Jorge, manda a matar a su mujer. ¿Cual mujer? Pues una de la que hasta entonces no sabíamos absolutamente nada, e igual tendrá que pagar el precio de acercase al hombre con menos suerte del mundo.


Mientras tanto, el jefe tampoco perdona al colorado y decide acabar con él con sus propias manos. O mejor dicho, con su pistola de juguete:



¿Me creerías si te digo que esa es la mejor muerte por disparo que haya visto en una película regional de bajo presupuesto?

Segundos después, Jorge vuelve a caer en manos de la mafia y es llevado otra vez a su guarida (sí, eso significa que el niño de los caramelos murió por las webas). El jefe lo muele a golpes y ya está a punto de matarlo, cuando en eso llega la policía y da comienzo el clímax de la película, una escena de persecución para la que se cerraron varias calles y se usaron patrullas y policías REALES (ni idea de cómo los convencieron, a lo mejor sólo querían sentirse estrellas de cine). El resultado es delirante y espectacular por partes iguales:



Pero definitivamente la mejor parte es cuando aparece el policía con la pistola "multifunciones" que puede disparar granadas y balas comunes a conveniencia:



Sublime el detalle de la gente viendo tranquila cómo se matan a tiros, una metáfora de nuestros tiempos.

Jorge pasa un mes inconsciente en el hospital y despierta en un mundo destruido por zombies.

The Wankayo Dead
Ok no, pero hubiese sido genial.

Nuestro héroe ahora vaga por la ciudad convertido en un pordiosero, viviendo de la caridad y de recoger basura. La vida es dura, y se hace aun más dura al encontrarse con un joven (y algo lento) muchacho que le recuerda que tenía una esposa, que esa esposa está muerta, y que ahora también tiene una hija.



Sin decir nada toma a la niña y se pone a vagar con ella también. Minutos después...




Amigo, ya en serio, mátate y préndete fuego, no sirves para este mundo, NO SIRVES.

Pasa el tiempo y Jorge sigue viviendo en las calles, ahora en compañía de otros vagabundos.

Mientras tanto, su padre, del que no sabíamos nada desde su escena al inicio de la película, ora en casa deseando el retorno del hijo pródigo. Es ahí cuando Jorge recién parece recordar que tiene una familia (hubiese sido genial que lo recordara cuando todavía tenía una hija, pero no) y corre a casa al ritmo de una canción cristiana.



Sí, efectivamente, La Oveja Negra es... una... película... cristiana. Con calatas, groserías y escenas de suma violencia, pero cristiana. Y para dejar eso claro, la última escena es la de "el hijo pródigo" acudiendo a la iglesia.

"Y el Señor dijo: No gastéis vuestros diezmos en webadas"
Y listo, se acabó. ruedan los créditos, vuelve a salir el nombre de Leo Tucto otra docena de veces, y fin.

¿Comentarios adicionales? Pudo haber sido peor. Tuvo fallos a diestra y siniestra pero al menos nunca se hizo aburrida, y eso he de reconocerlo. Otro detalle: con esta película y otras que he visto últimamente, queda claro que existe todo un mercado de cine cristiano al interior de nuestro país. Y no sé si deba preocuparme por eso o no.

Esto fue La Oveja Negra, gracias por su atención, y les dejo con el avant premier de la película:

Comentarios

  1. Celebro la valentía del director/productor/actor/asistente, al menos HACE.

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  2. muy buena pelicula nacional pero tiene muchos errores q deberian corregir para otras futuras peliculas x ejemplo las ecenas de los tiroteos al menos debieron retirar a a todos los sapos q salen ahi pero pa adelante espero q mejoren y llegar a tener una buena pelicula peruana q no le envidie nada a hollywood

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  3. la vi un dia viajando a huanuco que la pusieron en el bus..... me cague de risa xD

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