La Leyenda de Korra: "Korra sola" [Resumen]


Después de pasar un rato en un apestoso baño público intentando curar las heridas de la pelea que acababa de perder, Korra sale a la calle y se encuentra con algo muy extraño... ella misma, en estado Avatar, con las cadenas del Loto Rojo, igual que el día en que la envenenaron. Inmediatamente se pone en guardia y lanza un ataque, pero su doble maligna es demasiado rápida y la derrota fácilmente.

Korra le grita que se vaya. La gente en la calle se le queda mirando, le preguntan qué le ocurre, porque no hay nadie atacándola.


A partir de aquí damos un viaje al pasado, con la avatar todavía en silla de ruedas y despidiéndose de sus amigos en Ciudad República para volver a su hogar en el Polo Sur. Una vez ahí, las pesadillas no se van, sigue soñando con Zaheer y el momento en que casi acaba con ella. Es un trauma que traspasa su mente y afecta su cuerpo, la principal causa por la que no puede caminar. Y de eso ni las aguas de Katara pueden curar. Tuvieron que pasar seis meses de intentos y caídas para que Korra al fin logre volver a caminar.


Pasa el tiempo y aunque ya controla todos movimientos, todavía no puede entrar en estado avatar, y lo que es peor, las visiones de Zaheer regresan cada vez que está en una pelea. Sin saber muy bien qué hacer, decide emprender un viaje sola de regreso a Ciudad República. Es en medio de ese viaje que ve por primera vez a esa versión oscura de sí misma. Y da la vuelta.

Cambia las ropas de la tribu agua. Corta su cabello. Y se dirige a la tierra de los espíritus, al Árbol del Tiempo, a meditar y tratar de conectarse otra vez con Raava. No consigue resultados. Algunos espíritus le ofrecen su ayuda, pero Korra ya no cree que alguien más pueda ayudarla.


Continúa vagando por el mundo y a donde quiera que vaya esa otra avatar la acompaña. Es así como volvemos al tiempo actual. Korra camina por las oscuras calles de una ciudad desconocida y sigue viendo a su doble oscura, pero esta vez un perro callejero también la ve. Korra se soprende y sigue al cachorro.

Al llegar a un bosque lejano, el perro se revela como uno de los espíritus que le ofrecieron ayuda en el Árbol del Tiempo. Dice que la llevará a conocer a alguien y avanza rápidamente entre la naturaleza. Korra trata de seguirlo de nuevo, pero tropieza y al levantarse se encuentra otra vez con la versión oscura de sí misma.

Después de una nueva paliza, Korra despierta en una cueva, bajo el cuidado de alguien muy familiar.

"Es bueno verte de nuevo, dedos ágiles".


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