No Tears for the Dead, sin lágrimas para los muertos (2014)


Un fiero asesino a sueldo mata sin querer a una niña durante uno de sus trabajos, y aunque trata de hacer como si eso no le importara, cuando le ordenan matar también a la madre, antiguos sentimientos volverán a nacer en él y lo llevarán a enfrentarse a sus propios compañeros en busca de un poco de redención.



Sí, sí, eso del asesino que busca reformarse protegiendo a alguien ya se ha visto varias veces (Asesinos Sustitutos, El Profesional, The Killer, El Ocaso de un asesino, Bangkok Dangerous...), pero No Tears for the Dead es esa clase de películas de género que no se conforman con solo seguir lo estipulado y buscan dejar su propia huella, aunque eso signifique ponerle las cosas difíciles al espectador. En este caso, por ejemplo, NO HAY ESCENAS DE ACCIÓN HASTA ALCANZAR LA MITAD DEL METRAJE. El director se toma toda una hora para, de manera muy paciente, narrarnos la transformación de su protagonista, mostrar el sufrimiento de la madre que ha perdido una hija y además desarrollar la trama criminal que los envuelve a ambos.

Es una primera hora densa, desconcertante para algunos quizás, pero que encuentra su perfecto equilibro cuando entramos de lleno a la acción brutal y sanguinaria de la segunda mitad, y termina por justificarse completamente cuando llegamos al final, a la última escena, y entendemos cual es el significado de esas lágrimas reprimidas que le dan título a la película.

No Tears for the Dead es mi recomendación para esta semana. Si la quieres ver, la dejo aquí abajo (advierto que no está en buena calidad):



Por cierto, una mención aparte merece la participación de Brian Tee, un actor de origen japonés radicado en Estados Unidos a quien normalmente vemos en papeles pequeños (lo lanzaron de un edificio en Wolverine Inmortal y se lo comió un dinosaurio mutante en Jurassic World), y que aquí se luce como el principal amigo/enemigo del protagonista.

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