Peña regresa a Colombia sin entender muy bien por qué sus jefes de la DEA no le han acusado de nada, si saben bien que él ayudó a "Los Pepes" durante la persecución a Pablo Escobar. Entonces se encuentra con Bill Stechner, agente de la CIA, quien le confiesa que fue uno de los que apoyó su retorno y le pide como favor que se haga a un lado y no se meta en problemas, pues el Cartel de Cali ya ha hecho un trato con el gobierno y cualquier enfrentamiento podría arruinarlo todo.
Dicho trato consiste en la rendición absoluta de los llamados "Caballeros de Cali", la entrega de sus laboratorios y el fin de sus operaciones, a cambio de que se les permita conservar el dinero ganado y las empresas que sí son legales. Gilberto, el máximo líder del Cartel, informa de esto a sus socios durante una reunión, y aunque su decisión es aplaudida en ese momento, él sabe bien que habrá opositores, por lo que manda a espiar a su propia gente y a matar a cualquiera que muestre rebeldía.
Pacho es quien más se divierte con esta cacería, pues hasta se toma el tiempo de echarse un baile antes de atar a su objetivo a su motocicleta y arrancarle los brazos. Por otro lado, conocemos a Jorge Salcedo, el jefe de seguridad del Cartel, quien deseaba retirarse para formar su propia empresa, pero con eso del trato, se ve obligado a seguir al servicio del crimen por un tiempo más, lo que le ocasiona un problema familiar del que de seguro iremos viendo más en los siguientes capítulos.



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