Lidia está desvariando, quiere hacer algo para ayudar a Marga y lo primero que se lo ocurre es tomar una pistola y salir a buscar a Doña Carmen. Afortunadamente, Francisco y las chicas logran detenerla antes de que haga una locura, pero a la mañana siguiente vuelve a intentar algo demasiado arriesgado: va a la cárcel de la que acaba de salir y pide que la metan de nuevo.
Doña Carmen, quien ya ha visto a Marga entre sus reclusas, intuye perfectamente lo que está tramando su archienemiga y decide no dejarla pasar, quiere que sufra sintiéndose impotente.
Lidia entonces se da cuenta de que ya es hora de pisar el freno y empezar a elaborar un plan con calma y paciencia. El primer paso, poner una espía cerca a Doña Carmen. Sofía, la hija de Ángeles, se ofrece de voluntaria. Pero primero, hay que encontrar a alguien que la recomiende, alguien en quien la Doña confíe.
Y así es como nos volvemos a encontrar con Elisa, la hermana de Carlos y ex novia de Francisco. A ella le ocurrió un accidente extraño que la dejó cojeando. Pero no todo fue malo, se terminó enamorando del médico que la atendió y ya se van a casar. Lidia la encuentra en su fiesta de compromiso precisamente, y le pide ayuda para llevar a Sofía ante Doña Carmen.
Elisa se niega rotundamente, es más, se pone furiosa y echa a las chicas del cable de su fiesta. Lidia trata de razonar con ella y es entonces cuando se entera de que Carlos está muerto y que según el ejército, fue él mismo quien se quitó la vida. Obviamente, ella sabe que eso no es posible y trata de decírselo a Elisa, pero su ex cuñada sigue sin creerle.
De cualquier manera, al día siguiente Elisa cambia de idea y lleva a Sofía con su madre para que le de trabajo como enfermera en la nueva área de maternidad que se ha abierto en la prisión. Y así como así, las chicas del cable tienen a su primera espía en campo enemigo.
Pero hablando de maternidad, resulta que Doña Carmen ya se cansó de eso de andar vendiendo medicamentos en el mercado negro y ahora busca hacer negocio en un campo más lucrativo: vender los bebés de las reclusas. Horrible. Y su maldad no se queda ahí, pues con ayuda de su amigo el General Romero logra que arresten a Oscar y Carlota y les lleven a su prisión.
Por otro lado, Isidro no puede más con la culpa y le confiesa a Pablo que fue él quien llamó a la brigada y les contó del escondite detrás de la alacena porque estaba muy enamorado de Marga y quería estar con ella sin importar las consecuencias. Obviamente, Pablo quiere matarlo ahí mismo, pero las chicas del cable lo detienen y dejan que Isidro se marche con su miseria.
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