Lidia y Francisco van a tomar el té con Elisa y el Doctor Saavedra, su pareja, y en medio de la conversación sale el tema de la cojera, es entonces cuando el médico menciona que Elisa no está así por un accidente, sino porque su mamá la convenció de someterse a una cirugía, y ¡Boom! De pronto todo tiene sentido, así fue como Doña Carmen consiguió seguir con vida.
Lidia interroga seriamente a Elisa, queriendo saber qué más le ha estado ocultando, y ante la presión su ex cuñada termina aceptando que sí, que mantiene comunicación con su madre y que le ha estado pasando información sobre las chicas del cable. Peeeeero, no es porque Elisa haya vuelto a estar del lado de su madre, no, es porque Doña Carmen conoce un secreto de su hija y lo usa para mantenerla controlada.
¿Qué secreto? Bueno, resulta que Elisa y su futuro marido forman parte de la resistencia, ocultan a personas perseguidas por el régimen y están planeando una fuga masiva hacia América. Al enterarse de esto, y de que Carlota y Oscar están también en el campo de reeducación, Lidia insiste en unirse al plan y comienza los preparativos para llevarse a las presas consigo también.
Mientras tanto, en el campo de concentración... Digo, reeducación. Marga y Sofía descubren que Doña Carmen quiere usar el pabellón de maternidad para separar a todos los niños de sus madres y venderlos al mejor postor. Pero ellas no están dispuestas a dejar pasar algo así y comienzan a correr la voz entre todas las reclusas para que se atrincheren y no suelten a sus bebés.
Sofía, por otro lado, se reencuentra con Felipe, el soldado del que se enamoró cuando andaba en el ejército, y casi le da un infarto al ver que el muchacho se ha convertido en cura para escapar del nuevo régimen. Ya no pueden estar juntos como pareja, peeeeero sí pueden seguir luchando hombro con hombre. Felipe ingresa al campo de Doña Carmen diciendo que va a bendecir la nueva área de maternidad, y estando ahí a solas con Sofía comienzan a rociar el lugar con combustible.
Los guardias del campo inician su recorrido para separar a las madres de sus hijos, las mujeres se atrincheran, y el área de maternidad hace ¡Booom! Los planes de la Doña se convierten en cenizas.
Regresando con Lidia, ella acude a un teatro para iniciar las conversaciones con Camila, una cantante de ópera argentina quien es precisamente la que dirige todo el plan de escape a América. La cantante no está nada contenta, pues el camionero que iba a llevar a su novio, también perseguido, a Francia, se echó para atrás a último momento. Francisco abre su billetera mágica (¿Alguien sabe de qué trabaja?) y arregla todo contratando un nuevo camión de transporte.
Lidia acompaña a Elisa a su casa, creyendo que ya está todo solucionado y que pronto podrán enviar al exilio también a sus amigas, cuando ingresan y se encuentran a Doña Carmen junto al General Romero, quien las había estado siguiendo toda la noche. Ambas son interrogadas con pistola en mano para obligarlas a decir quien iba dentro del camión. Ninguna da su brazo a torcer. En cambio, Lidia aprovecha para decirle a Doña Carmen que Romero mató a su hijo.
La Doña no lo puede creer, apunta con su pequeña arma al general y este le confiesa que sí, que fue él quien ejecutó a Carlos, y con un rápido movimiento le arrebata la pistola de sus envejecidas manos. Romero se prepara para dispararle, pero es entonces cuando Elisa le salta encima y recibe la bala de su madre.
Doña Carmen se acerca y le dice "¿Qué has hecho, hija mía?".
Elisa responde agonizante "No podía verla morir".
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