Y desde hace unos días se encuentra disponible en Netflix El Dragón Invencible, película originaria de Hong Kong que tiene como mayor atractivo el enfrentamiento entre el actor y artista marcial Zhang Jin y el campeón de la UFC Anderson Silva (quien también trata de actuar, pero... Bueno, hace lo que puede). El problema es que dicho enfrentamiento ocurre recién en los últimos treinta minutos de película y para llegar hasta ahí primero debemos pasar por una aburridísima, incomprensible y totalmente irrelevante trama policial.
Verás, hay un misterio, un asesino en serie anda suelto en Hong Kong atacando mujeres policías y el protagonista tiene que encontrarlo. Ok. Normal. Pero la película en vez de centrarse en ese misterio y en hacer que de verdad nos importe su resolución, prefiere perder el tiempo presentándonos a una docena de personajes, cada cual más irrelevante que el anterior, y desarrollando una subtrama completamente inútil sobre la rivalidad que hay entre los policías de una ciudad y de otra. Por si fuera poco, la historia del protagonista también es un tremendo caos: comienza siendo policía encubierto, luego pasa a ser detective de homicidios, luego se desaparece su esposa por algún motivo, se convierte en un vagabundo, luego lo vuelven a llamar a la policía y por alguna razón alucina con dragones. TODO ESO LE OCURRE EN MENOS DE VEINTE MINUTOS.
Y en medio de tanta información innecesaria, que haya un asesino suelto por ahí se siente de lo más irrelevante. Encima, ya todos sabemos que Anderson Silva es el villano, así que realmente no hay mucho misterio, la única gran revelación ocurre cuando al fin sabemos por qué se convirtió en homicida. Y ES COMPLETAMENTE RIDÍCULO. Resulta que tiempo atrás Anderson perdió una pelea (porque también es luchador profesional en la película) y su hijo, un niño de lo más insoportable, se pone a hacer un berrinche de regreso a casa porque su papi no es tan fuerte como decía, se baja del carro en medio del camino y ¡Pum! Lo atropellan. Desde ese día Anderson se pone a atacar mujeres policía ¿Por qué? Pues... porque durante la pelea que perdió, unas mujeres policía se burlaron de él frente a su hijo. ¿Por qué no simplemente se fue contra el tipo que lo atropelló? Ni idea. No tiene el menor sentido.
Sea como sea, llega el final y el protagonista y el villano al fin pueden partirse las caras. Pero si creías que a partir de este momento comienza lo mejor... No, aquí comienza la locura. La pelea entre Zhang Jin y Anderson Silva inicia siendo un duelo cuerpo a cuerpo clásico, pero a medida que avanza se va haciendo más y más exagerada hasta el punto de llegar a ser cómica. Y para rematar... APARECE UN DRAGÓN DE NUEVE CABEZAS.
Sí, es en serio. A lo largo de la historia el protagonista cuenta que vio a un dragón de niño y que cuando tiene problemas trata de llamarlo para pedirle ayuda. Esto podíamos entenderlo como que el dragón era un símbolo de su espíritu de lucha o algo así. PERO NO. Llega el final de la película y resulta que el dragón es real, existe, y se aparece para rematar a Silva como si de un fatality de Mortal Kombat se tratara.
Es una cosa alucinante que parece salida de otra película y metida aquí a la fuerza. No sé, a lo mejor el director vio la película terminada y dijo "¿Saben qué le falta a esta historia de de policías y asesinos en serie? ¡Un dragón!".
En fin, que si eres fan de Anderson Silva o de Zhang Jin , mejor mira directamente los últimos treinta minutos de película y ahórrate el resto. Eso es todo por hoy, nos estaremos viendo muy pronto.

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