Ok, esta es la historia de Aminata Diop (o simplemente "Amy" para las amigas), una niña de once años de origen senegalés que vive en los suburbios de Paris junto a su madre y su tía, ambas fervientes defensoras de sus tradiciones musulmanas, por lo que siempre le están diciendo que una mujer debe ser recatada, obedecer a su marido... Bueno, lo mismo que dicen todas las religiones patriarcales. Pero un día la vida de Amy cambia cuando pasa por la lavandería y se encuentra con su vecina Angie bailando reguetón y planchándose el cabello. Con una plancha de ropa.
Y Amy se queda tan impresionada con su estilo que intenta seguir sus pasos, poniéndose los politos de su hermano menor para mostrar el ombligo y planchándose el cabello con peligrosos resultados...
Ya en la escuela, Amy descubre que Angie pertenece a las "Guapis" ("Mignonnes" en el francés), un grupo de niñitas super influenciadas por las redes sociales, que siempre andan vestidas como si fueran a salir a una pasarela y cuya única meta en la vida es hacer videos virales. Aquí con el clásico "Manequin challenge":
Y bueno, que las Guapis quieren participar en un concurso de baile y Amy al enterarse de esto quiere unirse a ellas, pero no sabe muy bien como acercarse. Al principio las mira practicar de lejos y le tiran un piedrón por chismosa, luego quiere hablar con ellas directamente en el colegio, pero se burlan de ella y le quitan su mochila. La única en defenderla es Angie, con quien precisamente comienza una bonita amistad.
Angie lleva a Amy a los ensayos de las Guapis para que filme a las chicas bailando y así poco a poco nuestra protagonista empieza a sentirse aceptada en el grupo y a pasar más tiempo con ellas. Sin embargo, no la consideran para el baile, porque el casting para el concurso ya está a la vuelta de la esquina y no se van a arriesgar a añadir una nueva integrante a último momento. Así las cosas, a Amy no le queda más opción que practicar por su cuenta viendo los bailes más populares de Youtube. Es decir, full twerking, full perreo hasta el suelo.
Cabe destacar que ella no tiene ni idea de la connotación sexual de estos bailes. Ella solo ve que atraen muchos likes y piensa "Bueno, yo también quiero ser popular".
Y así va practicando por su cuenta hasta que un día se presenta una gran oportunidad, cuando Angie se pelea con Yasmine, otra de las integrantes de las Guapis, y el grupo queda con una vacante libre. Entonces Amy dice "Yo misma soy" y se pone a perrear frente a Angie para demostrarle de lo que es capaz. Su amiga queda impresionada con estos movimientos y la lleva con el resto de chicas para que les enseñe a ellas también, dando inicio a una secuencia de entrenamiento a lo Karate Kid, pero con twerking.
Llega el día de la pre-selección y las Guapis se preparan para brillar frente al jurado. Pero es aquí cuando llega un nuevo problema. Verás, paralelamente a todo el tema del baile, Amy tiene que lidiar con el hecho de que su padre ha conseguido una segunda esposa en Senegal y piensa llevarla a vivir ahí a su mismo departamento, algo con lo que ella y su madre fingen estar bien, pero que en verdad las está destruyendo por dentro. Ninguna de las dos quiere participar en la boda, pero por tradición tienen que estar ahí, preparar la comida, servir a los invitados, etc. Y justo el día de la pre-selección, la tía de Amy se le ocurre pedirle que le ayude a preparar el banquete para la boda y a ella no le queda más opción que aceptar. Hace lo que puede, siempre pendiente al reloj, y cuando llega la hora de la presentación sale corriendo y deja todo, deja hasta a su tía gritando de furia en la calle, y trata de alcanzar a sus amigas, pero es demasiado tarde y ellas bailan sin su ayuda.
Después de disculparse de todas las formas posibles, Amy y las chicas van a un salón de juegos para matar el tiempo hasta que salgan los resultados de la selección. Pero como se metieron sin pagar, pues las atrapan los guardias y a Amy no se le ocurre mejor idea que ponerse a perrear frente a ellos para que las dejen ir sin llamar a sus padres.
Nuevamente, esto en la mente de Amy no tiene ninguna connotación sexual, simplemente baila para convencer a los guardias de que ella es una gran bailarina y que si llaman a sus padres pues ya no la dejarán bailar. Ahora, el problema es que uno de los guardias resulta ser un maldito pervertido que no deja de mirar a la pequeña con ojos de buitre hambriento, así que... Esta es una escena un tanto incómoda de ver.
Pero bueno, las Guapis entran a la final del concurso y lo celebran grabando un video bailando twerking en unas escaleras. Y si lo de los guardias ya era bastante incómodo, pues esto es peor. Porque lo que filman es básicamente un videoclip de reguetón, con todo lo que eso conlleva, pero con niñas. Así que sí, es bastante difícil de ver. Pero supongo que esa era la intención de la directora Maïmouna Doucouré, el crear incomodidad entre el público para iniciar una discusión sobre como las redes sociales afectan a la niñez. O algo así.
A partir de entonces, en la cima de su popularidad, Amy comienza a asistir a clases maquillada, con pantalones de cuero y blusas escotadas. Todos se le quedan mirando y sus amigas le celebran el cambio, algo que la llena de confianza, pero que termina envalentonándola para mal. Verás, al salir de clases las Guapis se encuentran con las Sweety Swaggs, un grupo de baile rival, y como una de ellas les avienta una lata de cerveza (porque tenían un tacho de basura al lado), Amy se les manda encima y comienza una pelea que termina mal, muy mal. Las Sweety le bajan el pantalón y la filman para burlarse de ella en las redes.
En poco tiempo el video se hace viral y Angie le dice a Amy que todos se están riendo de su ropa interior de niña. Entonces, ¿Cual es la solución que encuentra nuestra protagonista? Pues... Fotografiarse a sí misma sin ropa alguna y subir eso a las redes. A la mañana siguiente un chico le mete una nalgada en la escuela acusándola de "zorr@" y ella le responde clavándole un lapicero en la mano. Ahí sí que su mamá ya no puede más con ese comportamiento, le da un par de cachetadas y llama a un líder de su religión para que revise si su hija está poseída por algún espíritu maligno.
El líder le dice que no, que no hay ningún espíritu, pero que si ella como madre y esposa siente que su carga es demasiado pesada, tiene todo el derecho de abandonar su matrimonio e irse.
Ya para entonces la mente de Amy comienza a despegarse de la realidad, entre que su padre va a traer otra esposa y que su madre puede que esté considerando irse, no puede más. Quiere bailar. Necesita bailar para escapar. Pero sus amigas ya no la quieren ver, dicen que por culpa de la foto que subió ahora tienen un montón de viejos pervertidos pidiendo que se fotografíen igual. La mandan a rodar y traen de vuelta a Yasmine para que baile.
Ahí sí que la mente de Amy hace "crack" y se despedaza. Llega el día del concurso, que resulta ser el mismo día que la boda de su padre con la segunda esposa, y Amy escapa de casa mientras todos entran y salen en medio de los preparativos. Se pone su ropa de baile y se queda esperando en una esquina junto al río a que Yasmine pase por ahí ¿Cómo sabe que va a pasar justo por ese lugar? Ni idea, pero pasa y de un empujón la arroja al agua sin previo aviso. Pero no se preocupen, la niña logra aferrarse a una boya.
Amy llega al concurso y todas las chicas la miran como "¿Y esta qué hace aquí? ¿Quien la llamó?" pero como Yasmine no se aparece, pues la dejan que suba a bailar con ellas. El público las recibe con aplausos y gritos de alegría, piensan "Oh, qué lindo, un grupo de niñitas" pero conforme su baile se va tornando en twerking, la sonrisa de la gente se transforma en muecas de desagrado, abucheos, silbidos y señas con el pulgar hacia abajo. Pero ellas siguen como si nada, la única que se detiene es Amy, quien por un momento logra juntar los pedazos de su mente y recordar algo, algo que es mucho más importante que tratar de impresionar a un montón de extraños.
Llega a casa corriendo y llama a su mamá, pero a quien encuentra es a su tía, quien comienza a gritarle por haberse desaparecido y por andar tan ligera de ropa. Le ordena que se ponga un vestido y baje inmediatamente a la segunda boda de su padre, pero es ahí que su madre aparece para defenderla y le dice a la tía "Usted siéntese señora, yo me encargo de mi hija". La tía suelta un chasquido y se va molesta. Amy abraza fuerte a su madre y llorando le pide que por favor no se vaya.
Su madre la calma y le dice "¿Sabes? No es necesario que bajes a la boda". Pasa un rato y Amy baja, no con su ropa de Guapis, no con el vestido que tanto le exigía su tía, sino... Vestida como ella misma. Sale al patio, ve a unas niñas jugando a la cuerda y se une a ellas. Salta, salta y cada vez se eleva más alto. Una señal de que está creciendo y madurando.
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