Ok, llegamos al tercer episodio de la décima temporada de American Horror Story y nos encontramos con Doris dándole un duchazo a su hija luego de haberla encontrado comiendo un conejo muerto en el cementerio. Cree que la niña tiene rabia o algo así y trata de llevarla con un médico para que la examinen, peeeeeeero es entonces cuando la jefa de policía llega a la casa para interrogar a Alma, porque todos los vecinos de la zona la habían visto caminando por la calle ensangrentada. Y ya está por llevarse a la pequeña a la comisaría, cuando, muy oportunamente, Doris se cae por las escalaras y todo se interrumpe para llevarla a un hospital en otro pueblo.
Harry deja a su esposa internada y de regreso a casa tiene una charla sincera con su hija, donde ella al fin le confiesa que también tomó las pastillas. Harry no soporta la idea de ver a su hija convertida en una asesina chupasangre y le pide que deje de tomar las pastillas, a lo que ella responde que él también debería. Así pues, padres e hija deciden luchar juntos contra la adicción.
Una lucha que no dura nada, porque al día siguiente ya están de nuevo consumiendo la pastilla negra. Pero eso sí, Harry le deja en claro a su hija que ella nunca deberá ensuciarse las manos, que siempre será él quien le provea alimento.
Así las cosas, Harry sale de nuevo a cazar junto con Belle y Austin, y ahí aprovecha para guardar un poco de sangre en un termo para su hija. Ellos ven eso e inmediatamente saben que su nuevo amigo le ha compartido el secreto del éxito a alguien más, y exigen saber quien es a punta de pistola.
Harry se sincera y les confiesa lo ocurrido con Alma, una noticia que los pugilistas de la prosa no toman de buena gana, pues temen que la niña en cualquier momento meta la pata y arruine sus carreras revelando su secreto. Harry les promete que se acabaron las pastillas para su hija, pero en el fondo Belle y Austin saben que no cumplirá con eso y ya empiezan a planear cómo acabar con padre e hija.
POR OTRO LADO, Úrsula llega a Provincetown a visitar a Harry e inmediatamente sabe que algo raro está pasando con su guionista estrella. Va a comer al único restaurante abierto del pueblo y se encuentra con Mickey, quien ya inspirado por la pastilla negra, le hace entrega de un guion digno de un Oscar.
Ahí sí que Úrsula tiene en claro que hay algo en esa ciudad capaz de crear guionistas excepcionales. Interroga a Mickey al respecto y este, sin mucha presión realmente, revela el secreto de la pastilla. A Úrsula le salen signos de dólar en los ojos e inmediatamente piensa en hacer negocios.
Va con Mickey a conocer a la fuente, la creadora de la pastilla negra, La Química (que ese es su nombre oficial, así figura en los créditos de la serie: "The chemist") y le ofrece usar su droga para crear un equipo de grandes guionistas y juntas repartirse los ingresos de todas sus creaciones.
La química la manda a rodar ni bien termina de escucharla y más tarde se reúne con Austin y Belle para darles una orden definitiva: acabar con Úrsula, acabar con Harry, acabar Mickey, finiquitar la vida de todos los que estén perturbando la paz en Provincetown.
MIENTRAS TANTO, Harry de su casa para cazar y deja a su hija a cargo de Úrsula, quien rápidamente ignora a la pequeña y se va a dormir. Es en eso que la jefa Burleson regresa una vez más para interrogar a la menor. Y ahí sí Alma ya no puede más contener su hambre y le corta la garganta a la pobre policía.
Al llegar a casa, Harry se encuentra a su hija satisfecha y jugando con Úrsula, quien se alista para tener una larga charla de negocios con su guionista.


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