Las Chicas del Cable, Capítulo 1: Los Sueños [Resumen]


Madrid, 1928, nos encontramos con Alba, una hábil ladrona que sueña con viajar lejos y comenzar una nueva vida, pero una noche es acusada injustamente del asesinato de su mejor amiga y del marido de esta, por lo que termina en manos de un policía corrupto que le obliga a robar el nuevo edificio de la compañía de teléfonos a cambio de su libertad.


Para ingresar al edificio, Alba toma la identidad de Lidia Aguilar y se une a un grupo de postulantes al trabajo de telefonista. Y es en medio de las pruebas que se hace amiga de Marga, una chica del campo que viajó sola a la ciudad; Carlota, quien quiere ser independiente aunque su padre militar se oponga; y Ängeles, una experimentada trabajadora de la compañía, También conoce a Carlos, el hijo del dueño y quien maneja la llave de la caja fuerte, y a Francisco, un amor de su juventud a quien nunca pensó volver a ver y que por poco la reconoce.


Habiendo conseguido el puesto y recopilado suficiente información, esa misma noche Alba acude a la fiesta de inauguración del edificio y coquetea con Carlos para robarle la llave de la caja. Una vez obtenida, se las ingenia para ingresar a las oficinas de dirección, pero los empleados de seguridad le impiden ejecutar el robo.



Mientras tanto, sus compañeras sufren sus propias crisis. Carlota es echada de su casa por haberse ido a la fiesta sin permiso y termina viviendo junto con Margo en su pequeña habitación alquilada. Ángeles, por su lado, discute con su esposo porque este quiere que se dedique a su hijo y deje el puesto de telefonista.


A la mañana siguiente llega una nueva oportunidad, una última oportunidad. Alba es elegida para encabezar un hecho histórico: dirigir una llamada entre el Rey de España y el Presidente de los Estados Unidos de América. Y lo arruina, hace como que no entiende nada y aprovecha la confusión para escabullirse e ir otra vez por la caja. Pero cuando por fin tiene el dinero en sus manos, otro inconveniente inesperado: Francisco está sentado en una esquina, mirándola entre las sombras y llamándola por su nombre. Alba,


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