Resumen de B: The Beginning de Netflix



Ok, historia tiene lugar en el reino de Cremona, una pequeña isla que viene siendo aterrorizada por los constantes ataques de un asesino en serie conocido como "B" por la marca que siempre deja junto a sus victimas. La Policía Real, en una medida desesperada por atraparlo, trae de vuelta a un detective al que habían expulsado por mal comportamiento, el genio Keith Kazama Flick, quien al principio no parece muy interesado en el caso, pues se la pasa durmiendo en cualquier parte y estrellándose contra todo, pero que en verdad guarda un secreto que lo une personalmente con el asesino. Paralelamente, también tenemos a Market Maker, un equipo de payasos locos con super poderes quienes también quieren capturar a B, pero con fines mucho más oscuros.


Y a todo esto, ¿Quien demonios es el tal B? Resulta que mucho tiempo atrás, en lo alto de una montaña, se encontraron fósiles de lo que parecían ser humanos alados, dioses antiguos. Los Reyes de Cremona, queriendo sacar provecho del descubrimiento, crearon el laboratorio Jaula Blanca para intentar revivir estos especímenes, aunque por la tecnología de la época solo pudieron crear clones imperfectos, muy fuertes pero no muy cuerdos, a los que convirtieron en el escuadrón suicida Market Maker. Tiempo después llegó un científico japonés, el Dr. Kazama, padre de Keith, y él sí pudo crear dos clones perfectos, uno llamado Koku y la otra Yuna. Los dos crecieron juntos y se protegían mutuamente, hasta que un día los clones defectuosos organizaron una revuelta y destruyeron el laboratorio. Yuna es secuestrada por los rebeldes y desde entonces Koku la busca intensamente, saliendo todas las noches a cazar criminales con sus poderes y dejando siempre el número 13, su número de identificación en el laboratorio, para que ella sepa que él todavía está ahí. Y sí, la "B" es en realidad un 1 y un 3 muy juntos.


Regresando al presente, los primeros planes de los Market Maker para atrapar a Koku son un tanto extremos y sin mucho sentido (secuestran un tanque de guerra, organizan una toma de rehenes...), pero después lo piensan un poco y deciden quitarse de encima a Keith primero, así que lo acusan de un crimen que no cometió y lo obligan a huir. En medio de eso es que se encuentra al fin con Koku y juntos comienzan a hablar sobre el pasado y los lazos que los unen. Una vez aclarado que no son enemigos, no hay mucho tiempo para nada más porque es entonces que aparece la mismísima Yuna y trata de matarlos a ambos. Koku sabe que le han lavado el cerebro a su amiga y quiere hacerla entrar en razón, pero ya es muy tarde, Minatsuki, líder de los MM, atraviesa a ambos con su espada y se va llevándose a la chica y separando a la pareja una vez más. Keith cuida al muchacho unos días hasta que Lily, también miembro de la Policía Real, los encuentra y los obliga a entregarse.

Pero la policía está tan desesperada que en vez de arrestar a Keith lo ponen al mando. Saben que hay un topo entre ellos y sospechan del Dr. Ross, miembro de la Policía Científica, así que mandan a Lily a que lo siga y como no podía ser de otra forma, todo sale mal y ella desaparece. Revisando la oficina del doctor, Keith llega a un laboratorio secreto donde descubre una amarga verdad: durante años Ross había utilizado esas instalaciones para hacer sus locuras con diversas señoritas a las que secuestraba. Y una de sus victimas había sido Erika, la hermana menor de Keith. Y al fondo, en la última habitación, rodeada de cadáveres, se encuentra a Lily, drogada, dormida, pero bien.


Por su parte, después de pasarse dos episodios mirando un acantilado, Koku al fin se decide a saltar y volar hasta casi llegar al espacio, donde se encuentra flotando Moby Dick, el dirigible que sirve de cuartel general a los Market Maker. Ahí tiene un fuerte enfrentamiento con Minatsuki, quien al final resulta ser solo un impostor, un peón más, el verdadero Minatsuki (cuya apariencia es un homenaje nada discreto a Alex de La Naranja Mecánica) escapa en helicóptero llevándose a una malherida Yuna. Aterriza en la montaña donde todo comenzó y ahí se lleva a cabo su duelo final con Koku, quien le corta la cabeza de una patada.

De vuelta en la tierra, Ross se reúne con Keith en el lugar donde mató a su hermana y ahí le confiesa que él también organizó la destrucción de Jaula Blanca por órdenes del gobierno y la realeza, pues ya no querían saber nada con dioses y deseaban concentrarse únicamente en producir más soldados con poderes. Dejó sueltos a los pequeños clones para que eliminaran a todo el personal del laboratorio y luego les hizo creer que si mataban también a Koku iban a adquirir sus poderes. Terminada su declaración, el doctor insta a Keith a que lo mate de una vez, pero este se niega a rebajarse a su nivel. Ross amenaza con matar a Lily y ahora sí, aprieta el maldito gatillo.

Pasa el tiempo, Lily va al departamento de Keith para llevar al trabajo en su auto nuevo y de camino se encuentran con Koku y Yuna, quienes solo andaban paseando por ahí.

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